
Esta es la última variante de "EXCUSITIS" que vamos a presentar, ¡LA MALA SUERTE!.
Hace rato que he dejado de desearle a los demás buena suerte, y a reemplazarlo por ÉXITO, ya que la suerte es para los vagos.
Mas allá de esta digresión, es muy frecuente que te encuentres con la excusa de la "mala suerte" para no iniciar nuevos proyectos, ni animarse a realizar cambios. Su contrapartida, para establecer por que hay gente a la que les va bien en la vida, es que estos tienen buena suerte, o que los ha tocado la varita mágica de quien sabe que Hada Madrina.
Creo que son innumerables los argumentos que desmienten esta postura, y son la variante de "EXCUSITIS" que mas se invoca para dar justificación a la falta de iniciativa, a dejarse estar, "pues que se le va a hacer", "algunos nacen con estrella y otros estrellados".
Por lo tanto te comparto una definición de suerte que alguna vez encontré, y que dice que es el cruce de dos caminos, el de la preparación y el de la oportunidad. Y creo que ésta es una forma de entender la suerte de manera no azarosa, pues si te preparas, cuando la oportunidad se presente, la podrás aceptar y aprovechar.
Seguro encontrarás quien diga ¡Que suerte!, cuando en realidad la oportunidad se te iba a presentar, y tu capacitación te permitió estar en el momento adecuado con las herramientas adecuadas. Hay gente que para definir su mala suerte suele decir: -el día que llueva sopa, yo voy a tener un tenedor en la mano-, cuando lo que debe hacer es aprender como transformar ese tenedor en una cuchara, para que la sopa no lo agarre desprevenido.
Conocí un joven, que en el último año de su escuela secundaria, comenzó como muchos a ver que estudiar en la Universidad. Las posibilidades económicas de su familia eran escasas o menos, pero no se amilanó por ello. Entonces se puso a ver que universidades daban becas para las carreras que le interesaban, y encontró una que luego de un riguroso examen de admisión le dió la vacante. Sus padres le ofrecieron que estudiara solamente, que ellos iban a ayudarlo con los viáticos y los apuntes, y que esperara para trabajar. Ese fue el plan, de manera de recibirse a los cuatro años, manteniendo un buen promedio que le asegurara los beneficios de la beca. Al principio el entusiasmo era la regla, pero con el correr de los meses, el contraste furioso entre su situación económica y la de sus compañeros, mayoritariamente de buena posición y en muchos casos con auto propio, comenzó a minar su autoestima, pues se sentía menos. Desde su casa le reforzaban su creencia, y era una lucha de cada día. A los 3 años, se le presentó la oportunidad, una compañia multinacional de 1ª línea estaba buscando pasantes en su área de conocimientos, con lo que se postuló y obtuvo la posición consistente en un trabajo part time, y una remuneración acotada pero satisfacctoria. Lo mejor vino a los 3 meses de su ingreso, pues se produjo una vacante para un puesto efectivo, y debido a su capacitación y empeño le ofrecieron ocuparlo, con lo que la oportunidad se cruzó con la capacitación. ¿Podríamos decir que fue suerte esto? Muchos dirán que si, y yo te pregunto, todo el esfuerzo, sacrificio, angustia y desazón vivida por ese joven y su familia para que él tuviese una formación académica, ¿no tuvo nada que ver? Por lo tanto su "suerte" no se produjo con un hecho azaroso, sino todo lo contrario, fue producto de una acción dirigida al objetivo, llevada a cabo con consistencia y perseverancia.
De todo esto podemos concluir que no hay hechos aleatorios que determinen nuestras vidas, sino

que debemos aceptar que un hecho trae como consecuencia otro. O sea que si las cosas no nos salen como deseamos, es necesario revisar si lo que estamos haciendo no es contradictorio con lo que esperamos lograr. Einstein decía que para encontrar la solución a un problema, es necesario elevarse en el nivel de pensamiento, y que pretender resultados distintos haciendo lo mismo era lo mas cercano a la locura. Por eso esperar que la suerte cambie para favorecernos, es negarse a ver que la solución está en nuestras manos.
Por lo tanto para curarse de la "EXCUSITIS" de la mala suerte debes:
- Aceptar la ley de causa y efecto. Observa con otro cristal lo que aparentemente es la "buena suerte" de tu vecino, fíjate de su sacrificio y empeño en lograr su objetivo. La "suerte" no es mas que preparación,planificación y pensamiento propicio para el ÉXITO. El exitoso aprende del fracaso, el mediocre se niega a aprender, y por lo tanto evita hacer.
- No te ilusiones, no hay modo fácil de lograr el "EXITO", aunque si lo hay sencillo, pues éste responde a principios universalmente aplicables y constantes, como la Ley de la Gravedad para la Física. No te niegues a perder si quieres ganar.
- Reconócete ignorante, y busca la información para cambiar tu estado actual, pero no te conviertas en un estúpido, que es aquel que cuenta con la información y sigue como si fuera ignorante.
Ahora un poquito de humor en video, y si lo ves bien, verás que no hay "mala suerte", sino descuido y falta de atención.
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